Propuesta de Diálogos por la Justicia
La Asamblea Legislativa me nombró como Magistrado de la Corte
el 11 de diciembre de 2002. Fui juramentado el día siguiente, 12
de diciembre y mi primer día como Magistrado en el ejercicio de
la función, fue el 16 de diciembre de 2002.
En los primeros meses de gestión, me dediqué a elaborar una
propuesta de DIÁLOGOS POR LA JUSTICIA que reflejara mi posición
frente a las demandas de cambio del Poder Judicial, es decir un
documento que contribuyera al debate sobre el importante proceso
de reforma judicial que se estaba llevando a cabo en ese
entonces.
Cuando concluí el borrador del documento de “DIÁLOGOS POR LA
JUSTICIA: HACIA UNA REFORMA PARTICIPATIVA Y DEMOCRÁTICA”, se lo
envié a aproximadamente 40 jueces y juezas de toda la República.
Acto seguido, envié la propuesta al señor Presidente de la Corte
para que fuera incorporada a la agenda.
En la sesión 19-03, celebrada el 19 de mayo del 2003,
artículo XVIII, la Corte Plena conoció de la propuesta y por
nueve votos contra ocho, fue inicialmente rechazada.
Posteriormente, bajo el nombre de Consejos Ampliados, se
celebraron varias reuniones en distintos circuitos judiciales
del país con algunas diferencias sustanciales a las propuestas
por el documento.
En esta Sección puede consultarse el documento de propuesta
completo, así como también el acta de la Corte Plena en la que
se discutió y rechazó Diálogos por la Justicia.
Al día de hoy, algunos de los planteamientos hechos en
Diálogos por la Justicia han sido aplicados. Por ejemplo, la
idea de crear los Consejos de Jurisdicción por Circuito
Judicial. Los jueces y juezas agrarias asumieron ese reto y a
pesar de que no existe todavía un marco legal para su adecuado
funcionamiento, funciona un Consejo de la Jurisdicción Agraria
bajo un modelo bastante similar al de la propuesta hecha en
Diálogos por la Justicia.
Igualmente, en el tema de la participación ciudadana, hubo un
intento importante de generar espacios de apertura en los
circuitos judiciales mediante las denominadas reuniones de
Consejos de Administración ampliados. Creo que la denominación
no fue la más feliz ni los resultados tampoco. De hecho, no se
le dio continuidad. Sin embargo, el intento fue bueno.
Finalmente, en la propuesta de Diálogos por la Justicia, se
plantea la necesidad de crear un Programa de Acreditación de la
Justicia. Con él se pretendía alcanzar una definición precisa de
indicadores que estandarizaran de ser posible los presupuestos
básicos para una organización y un funcionamiento de calidad y
eficacia de la administración de la justicia en cada uno de los
despachos judiciales. La idea se rescata en la propuesta que le
hice a la Corte del Programa de Normalización para la Eficiencia
y Calidad de la gestión de los Despachos Judiciales que fue
aprobado en la sesión 30-2005 celebrada el 3 de octubre del 2005